La joven colombiana Ana María Chávez (20) conoció mediante Facebook a dos jóvenes, también colombianos, de los que rápidamente se hizo amiga. La muchacha frecuentemente aceptaba diversas solicitudes de amistad, sin importar si las personas eran desconocidas o no.
El 17 de Setiembre del 2009 los jóvenes fueron a visitarla a su departamento y la asfixiaron con el fin de robarle todas las cosas que había mostrado mediante fotos que colgaba en su página de Facebook.
Los asesinos no contaban con las cámaras de seguridad del edificio, las cuales registraron todo. Ante la lentitud de los investigadores, el hermano de la víctima realizó una extensa búsqueda de los presuntos asesinos de la joven. Buscó, con ayuda de las amigas de Ana María, entre los miles de contactos de su Facebook a las personas que se asemejaran a los captados en el video. De esa manera, con ayuda de la policía colombiana, lograron encontrar a los asesinos. Los cuales, sin mayor remordimiento, colocaban imágenes y estados en Facebook donde comentaban que tenían nuevos aparatos electrónicos (los cuales, obviamente, habían robado a la joven). Asimismo, en el Facebook de uno de los asesinos, se podía observar una foto donde, en una fiesta, usaba la casaca de la joven asesinada.
Finalmente, fueron detenidos y la página de Ana María Chávez es usada como una manera de recordar a los jóvenes la importancia de resguardar su privacidad en este tipo de redes sociales.
Ana María no cuidaba las publicaciones que ponía en Facebook, dándole a conocer a todas las personas absolutamente todas las actividades que realizaba. De la misma manera, su perfil se encontraba abierto a todo el público. Como vemos, es importante seguir determinadas medidas de seguridad en el uso de estas redes sociales. Asesinos habrán tanto en el mundo real como en el virtual. Algunos se valdrán del segundo para acceder al primero y terminar cometiendo crímenes. No obstante, fue la misma red social la que contribuyó a resolver, rápidamente, el caso.
Otro caso es el de la joven australiana Nona Belomesoff (18) quien conoció mediante la mencionada red social a Christopher Dannevig (20) el cual aprovechó el amor que la joven sentía hacia los animales para hacerse pasar por miembro de una organización de protección animal. La joven se encontró con su asesino sin presagiar lo que le ocurriría.
Puede que el problema no radique en la manera en que estas redes están concebidas, sino en el uso que cada persona les dé a las mismas. Sin embargo, las políticas de privacidad de este tipo de redes, como hemos visto, han sido sumamente criticadas. Incluso se habla del Facebook's “great betrayal” sobre el cual, Peter Marks, editor de ABC technology, afirma que si bien no se puede culpar al Facebook del asesinato de esta joven, existen ciertos defaults dentro del sistema de seguridad que pueden permitir que la información personal sea compartida con personas que no conocemos, si es que publicamos información y hacemos click en “Everyone” o “friends of friends”.
Como por arte de magia los contenidos publicados pueden ser vistos por todo el mundo. Al mismo tiempo, mediante el uso de aplicaciones los usuarios “aceptamos” que determinados contenidos de nuestros perfiles sean compartidos e incluso para recibir publicidad sobre contenidos que nos podrían –o deberían- interesar conforme a tus aficiones.
Creemos que la responsabilidad es compartida. Tanto de los productores, como los consumidores de este tipo de redes. No obstante, el mundo virtual puede llegar a convertirse en un reflejo del real, y no siempre será un reflejo claro y limpio de impurezas.
El 17 de Setiembre del 2009 los jóvenes fueron a visitarla a su departamento y la asfixiaron con el fin de robarle todas las cosas que había mostrado mediante fotos que colgaba en su página de Facebook.
Los asesinos no contaban con las cámaras de seguridad del edificio, las cuales registraron todo. Ante la lentitud de los investigadores, el hermano de la víctima realizó una extensa búsqueda de los presuntos asesinos de la joven. Buscó, con ayuda de las amigas de Ana María, entre los miles de contactos de su Facebook a las personas que se asemejaran a los captados en el video. De esa manera, con ayuda de la policía colombiana, lograron encontrar a los asesinos. Los cuales, sin mayor remordimiento, colocaban imágenes y estados en Facebook donde comentaban que tenían nuevos aparatos electrónicos (los cuales, obviamente, habían robado a la joven). Asimismo, en el Facebook de uno de los asesinos, se podía observar una foto donde, en una fiesta, usaba la casaca de la joven asesinada.
Finalmente, fueron detenidos y la página de Ana María Chávez es usada como una manera de recordar a los jóvenes la importancia de resguardar su privacidad en este tipo de redes sociales.
Ana María no cuidaba las publicaciones que ponía en Facebook, dándole a conocer a todas las personas absolutamente todas las actividades que realizaba. De la misma manera, su perfil se encontraba abierto a todo el público. Como vemos, es importante seguir determinadas medidas de seguridad en el uso de estas redes sociales. Asesinos habrán tanto en el mundo real como en el virtual. Algunos se valdrán del segundo para acceder al primero y terminar cometiendo crímenes. No obstante, fue la misma red social la que contribuyó a resolver, rápidamente, el caso.
Otro caso es el de la joven australiana Nona Belomesoff (18) quien conoció mediante la mencionada red social a Christopher Dannevig (20) el cual aprovechó el amor que la joven sentía hacia los animales para hacerse pasar por miembro de una organización de protección animal. La joven se encontró con su asesino sin presagiar lo que le ocurriría.
Puede que el problema no radique en la manera en que estas redes están concebidas, sino en el uso que cada persona les dé a las mismas. Sin embargo, las políticas de privacidad de este tipo de redes, como hemos visto, han sido sumamente criticadas. Incluso se habla del Facebook's “great betrayal” sobre el cual, Peter Marks, editor de ABC technology, afirma que si bien no se puede culpar al Facebook del asesinato de esta joven, existen ciertos defaults dentro del sistema de seguridad que pueden permitir que la información personal sea compartida con personas que no conocemos, si es que publicamos información y hacemos click en “Everyone” o “friends of friends”.
Como por arte de magia los contenidos publicados pueden ser vistos por todo el mundo. Al mismo tiempo, mediante el uso de aplicaciones los usuarios “aceptamos” que determinados contenidos de nuestros perfiles sean compartidos e incluso para recibir publicidad sobre contenidos que nos podrían –o deberían- interesar conforme a tus aficiones.
Creemos que la responsabilidad es compartida. Tanto de los productores, como los consumidores de este tipo de redes. No obstante, el mundo virtual puede llegar a convertirse en un reflejo del real, y no siempre será un reflejo claro y limpio de impurezas.
